5 mitos sobre la dislexia que todavía generan mucha confusión

por | Psicopedagogia

A pesar de que cada vez se habla más de la dislexia, siguen existiendo muchas ideas equivocadas que pueden retrasar su detección o hacer que las familias se sientan aún más perdidas.

En consulta es habitual escuchar frases como “ya madurará”, “es que no presta atención” o “si leyera más, terminaría aprendiendo”. Aunque suelen decirse con buena intención, no siempre reflejan lo que realmente está ocurriendo.

A continuación, repasamos 5 mitos sobre la dislexia que todavía generan mucha confusión y explicamos qué hay realmente detrás de estas creencias.

1. “La dislexia consiste en escribir las letras al revés”

Probablemente sea la idea más extendida, pero no define la dislexia.

Es cierto que algunos niños pueden confundir letras como la “b” y la “d” o invertir su escritura cuando están aprendiendo, pero esto también ocurre en muchos niños que no tienen dislexia.

La principal dificultad está relacionada con el procesamiento del lenguaje escrito: reconocer los sonidos que forman las palabras, asociarlos a las letras y conseguir una lectura fluida y comprensiva.

Por eso, no todos los niños con dislexia escriben las letras al revés, y hacerlo no significa necesariamente que exista una dislexia.

2. “Los niños con dislexia son menos inteligentes”

Nada más lejos de la realidad.

La dislexia no tiene relación con la inteligencia. Muchos niños y adolescentes con dislexia presentan una capacidad intelectual completamente normal e incluso superior a la media.

Lo que ocurre es que aprender a leer y escribir les exige mucho más esfuerzo que a otros compañeros. Esa dificultad puede hacer que su rendimiento escolar no refleje todo su potencial.

Cuando reciben el apoyo adecuado, suelen desarrollar estrategias que les permiten avanzar con éxito.

3. “Si practica más la lectura, se le pasará”

La práctica siempre ayuda, pero por sí sola no resuelve el problema.

Un niño con dislexia necesita una intervención adaptada a sus dificultades específicas. Obligarle simplemente a leer más tiempo puede generar frustración y hacer que termine rechazando la lectura.

Lo importante no es leer muchas horas, sino trabajar con estrategias adecuadas que favorezcan el aprendizaje.

4. “Es demasiado pequeño para saber si tiene dislexia”

Es cierto que el diagnóstico requiere valorar distintos aspectos del desarrollo y no siempre puede establecerse a edades muy tempranas.

Sin embargo, sí existen señales de alerta que pueden observarse desde la etapa infantil y que conviene tener en cuenta. Detectarlas a tiempo permite realizar un seguimiento y, si es necesario, intervenir antes de que las dificultades aumenten.

Esperar varios años con la idea de que “ya aprenderá” puede hacer que el niño acumule frustración y pierda confianza en sí mismo.

¿Qué señales pueden indicar dificultades relacionadas con la dislexia?

Si tienes dudas sobre este punto, puedes consultar nuestro artículo [”¿Cómo saber si mi hijo puede tener dislexia? Señales de alerta según la edad”], donde explicamos qué dificultades pueden observarse en las distintas etapas del desarrollo.

5. “La dislexia desaparecerá cuando sea mayor”

La dislexia no desaparece con el paso del tiempo.

Lo que ocurre es que muchas personas aprenden estrategias para compensar sus dificultades y consiguen desenvolverse perfectamente en los estudios, en la universidad o en su trabajo.

Con una intervención adecuada y los apoyos necesarios, las dificultades pueden reducirse considerablemente, pero la forma de procesar la lectura y la escritura seguirá siendo diferente.

Por eso es tan importante comprender qué necesita cada niño y ofrecerle herramientas que le permitan desarrollar todo su potencial.

Comprender es el primer paso para ayudar

Recibir un diagnóstico de dislexia no significa poner una etiqueta. Significa entender por qué un niño está encontrando más dificultades de las esperadas y qué necesita para aprender de la mejor manera posible.

Cuando las familias conocen qué está ocurriendo y cuentan con una orientación adecuada, es mucho más sencillo tomar decisiones que favorezcan el bienestar y el desarrollo del niño.

¿Tienes dudas sobre el aprendizaje de tu hijo?

Si tienes dudas sobre el aprendizaje de tu hijo o has observado dificultades persistentes en la lectura y la escritura, una evaluación psicopedagógica puede ayudar a identificar el origen de esas dificultades y orientar los siguientes pasos.

En Centro Imago, en Collado Villalba (Madrid), realizamos evaluaciones psicopedagógicas para conocer de forma individualizada el perfil cognitivo, académico y emocional del menor e identificar posibles dificultades relacionadas con el aprendizaje.

Solicita información sobre nuestra evaluación psicopedagógica

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